- 1 pechuga de pollo
- ½ pimiento rojo
- ½ pimiento verde
- 1 cebolla
- Gengibre
- Salsa de soja
- 70 gr anacardos
Comenzaremos cortando la pechuga de pollo en cubos, para ello la cortamos primero en tiras, y después cortamos cada una de las tiras para que queden cubos, para después añadirle sal y pimienta. Cortaremos un poco menos de un pimiento verde y uno rojo en cuadrados. También cortaremos una cebolla en cuadrados; para ello lo que hice fue trocearla en 4 partes verticalmente y en horizontal volver a trocear en 4 partes en dos sentidos. Pelamos un trozo de gengibre y lo rallamos; si no encontráis gengibre podéis comprarlo en la sección de especias, aunque no será lo mismo.
En un wok añadimos un poco de aceite y cuando esté caliente le añadimos el pollo. Al trabajar con el wok lo debéis hacer siempre con el fuego a tope y removiendo de forma constante. Tendremos el pollo en el wok durante unos 5 minutos, removiendo de forma constante y mejor si tenéis una manopla, que si no también se os cocinará la mano; eso o disponer de un wok con mango, en vez de uno como el mío con asas (desventajas de haberlo comprado antes de saber como se utiliza).
Apartamos el pollo, añadimos un poco de aceite y de nuevo cuando esté caliente añadimos la cebolla y pimiento cortados previamente, así como un poco de sal. Fuego a tope y removiendo durante unos 4 minutos. Entonces añadiremos el pollo, aunque en el vídeo justo después pongo los anacardos es conveniente que los pongáis ya apagado el fuego, para que queden crujiente. Añadimos también salsa de soja y gengibre rallado. Lo removéis durante un par de minutos y ya estará listo. Al apagar el fuego podéis añadir los anacardos. O si por ejemplo lo queréis llevar en un tupper, pues mejor los añadís una vez pasado por el microondas.
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